Y aquí estamos, trabajando, como médicos, enfermeros y policías de guardia; taxistas, colectiveros, empleados de hoteles y de bares, y como tantos otros para quienes los feriados pasan sin pena ni gloria. Son días en los que la única diferencia con las jornadas hábiles es que las calles están más tranquilas. En la Redacción, ayer, llegamos los de siempre para armar el diario. Hoy volveremos para hacer lo mismo, con la añoranza por esos cuatro días no laborales con los que cuentan muchos, pero con la alegría de ejercer una tarea que nos apasiona. Porque la felicidad también reside en lograr alcanzar ese empleo en el que cada jornada sea como jugar un partido de fútbol con los amigos.